lunes, 29 de agosto de 2011

Colorín colorado cuento acabado

Señoras, señoritas, señores y señoritos

En breve nos abandonarán las vacaciones. De esta manera no quiero despedirme de vosotros sin explicaros la última parte de estas vacaciones que a mi me corresponde. Estoy hablando de los dos días que pasamos en el Parque Natural del lago de Sanabria, sitiado (perdón sito) en la provincia castellana de Zamora, provincia que linda al norte bla bla bla.

A Zamora puedes llegar desde diversos puntos, pero nosotros lo hicimos desde Salamanca. Perdón, en realidad lo hicimos de Valladolid. Problemas ajenos a mi voluntad y a la de mi hermana hizo que el vehículo alquilado nos llevara hacia Valladolid. Cuando nos pareció estar cerca de Madrid y Tordesillas decidimos que la cosa no iba bien. Hicimos una consulta astrológica-deductiva, es decir, llamamos al albergue de destino zamorano y nos rectificaron el camino, a Dios gracias. Una vez visitada esporádica y accidentalmente la provincia vallisoletana (¿a qué queda mejor valladolina?, córcholis).

Como siempre (o casi) llegamos por la noche y cansados. A más a más perdimos la cena. No lo entiendo, pero la hora de la cena era a las 21h y punto (el punto lo pongo ahora, pero después de cerrar el paréntesis). Nos dan un restaurante de la zona como alternativa. Cenamos correctamente disfrutando de un nuevo triunfo barcelonista balompédico (la grandeza culé, oh oh). La población en la que estaba sitiado el albergue (ahora me viene a la memoria un albergue en tierras castellanas asediado por indios pongamos de la nación sioux americana, defendido por los alberguistas con palos de trekking. Los indios dando veinte mil vueltas al albergue sitiado, lanzando gritos, flechas y algunas truchas que encontrasen por la zona. Maldita sea, la imaginación otra vez). Pero volvamos a nuestra aventura vacacional. Hacia fresco, pues estábamos a 1200 m. de altura sobre el nivel del mar (¿de qué mar?, me he preguntado muchas veces). La población se llama San Martín de Castañeda. Había un magnífico cielo estrellado. Una vez tuvimos la buena suerte de encontrarnos pocos seres vivos hospedados (algún que otro niño vi, así que tuve que ir a limpiar y "afinar" la recortada, por si...). El albergue era un antiguo edificio construido en los años 40 como sanatorio de pre-tuberculosos.

En la guía leímos la triste historia que ocurrió en un embalse de la zona. Fue uno de los muchos que construyó el de El Ferrol. Se hizo con material defectuoso. Pese a las grietas que iban surgiendo en el embalse lo llenaron hasta arriba. Se rompió y liberó millones de metros cúbicos de agua. Llegó al pueblo de Ribadelago Viejo y acabó con la vida de 144 personas. La mayoría ni las encontraron. Seguramente deben estar en el fondo del lago Sanabria. Impresiona visitar el pueblo (al que volvieron muchos de ellos a vivir, después de que las autoridades les hicieran un nuevo pueblo cerca del antiguo de forma chapucera). Ves cruces recordatorias por los solares de las antiguas viviendas. En fin, así era España en 1959.

Pero vayamos al tema excursinista. Íbamos a estar dos días en la zona. El primer día decidimos subir un cañón, el cañón del río Tera. El inicio fue confuso. Gracias a que de pequeño fuí raptado por un grupo de indios americanos (de la nación sioux no, esta vez eran arapahoes). Aprendí buenas artes: tiro con flecha, con hacha, montar a caballo en pelotas (el caballo y yo), hacer el amor a una india en pelotas (la india y yo), a fumar la pipa de la paz y de la guerra (cuando la tenía con mi señora mujer), etc etc.), pues eso, que aprendí también a orientarme. Leí la guía que llevaba (escrita en español, no en arapahoe) y decidí con el apoyo de mi hermana de que íbamos mal. Decidimos preguntar a los lugareños y enfilamos el cañón con arrojo y decisión. Bonitos paisajes fuimos viendo por el cañón. Enseguida aparecieron pozas y pequeños saltos de agua. Hacía un sol de justicia, pero era seco y llevadero. Íbamos todo ilusionados hacia las cuevas de San Martín, situadas a medio camino del itinerario, y cuando llegamos a una zona con una pequeña laguna nos perdimos, volvimos a la laguna y nos enteramos que las cuevas no eran tales. Simplemente había una zona abierta que les llamaban cuevas (pues vale, resignación cristiana benedictina y a seguir). Aquí no volvimos a ver señales. Renacieron las dudas y tras la consulta de rigor al lugareño de turno empezamos a subir montaña brávamente. Vimos un fantástico paisaje del lago Sanabria. Bajamos hasta llegar a una carretera. Iniciamos el descenso de la misma, pero me apercibí que nos íbamos alejando de donde habíamos dejado el coche, a la vez que nos acercábamos al albergue. Decidí valientemente cortar por una senda que surgía de la carretera. La cagué. Llegamos a una zona de zarzas (¿zarzal?), pinchámonos y volvímonos lo andado. Vuelta a la carretera ya pensaba yo en coger un taxi que me llevase al coche, cuando surgió una senda que llevaba al mismo (al pueblo donde estaba el coche). Salvados. Llegamos tras 8 horas de pateada, cansados, exhaustos, enzarzados y contentos. Humanos encontrados: muy pocos. Otros animales: pajaritos, saltamontes, lajartijas y bichos voladores impertinentes. Felicidad: plena, full, insuperable.

Para el día siguiente tenía yo pensado subir a la cima de la zona, pero desechamos la posibilidad ante lo ajustado del tiempo del que disponíamos, pues teníamos que marcharnos a Asturias, al albergue donde iniciamos esta aventura. El itinerario marcado a la cima estaba en 10 horas señalada. Fuimos en coche a visitar la laguna de los Peces (de donde se inicia esta subida cimística). Breve paseo, alguna vaca con su ternero, ciclistas subiendo a la laguna, calor, vuelta a la laguna, vuelta al coche y cap a Mieres. Paramos en Puebla de Sanabria que tiene un bonito conjunto histórico-monumental en su casco viejo. Nos aconsejaron un restaurante para comer junto al castillo. Magnífico lugar y buen precio: esquisitos garbanzos con callos (pero de estos últimos pocos). Visitamos el castillo-museo, que estaba muy bien conservado. Y ya sin ningún tipo de incidente camino de Asturias. Hermana condujo unos 100 km. A pesar de una dura batalla con los botones automáticos que suben y bajan las 4 ventanillas del coche pudimos continuar la marcha sin más incidentes indignos de mencionar. Total 2600 km andados (más los excursionados) en estas dos semanas fantásticas (salvo por el momento crítico de las compras de trapitos femeninos en tienda de Salamanca. Mi austeridad conocida me impidió pasar más allá de la prensa y un chupa-chups en Portugal que no me cobraron finalmente).


Y esto es todo, esto es todo amigos. Cap a l´aeroport y para casa. Todo acaba, pero al menos lo vivimos. Saludos variados.

domingo, 28 de agosto de 2011

la vida en el infierno vacacional

holita a toditos y toditas

mientras mi senyora hermana escribe su crónica, yo, su hermano viperino escribe la suya, o sea, su verdad. ahora estamos alojados en el punto de partida de nuestras vacaciones, en mieres, asturias. es un lugar acogedor y recomendable. hecha ya la pertinente publicidad me pondré manos a la obra para detallaros a donde dejé las explicaciones de nuestras desventuras lo que hubo acontecido (en las desventuras, o aventuras según se mire, o se observe).
la conxi y yo nos hemos repartido la faena de explicaros nuestras fechorías estivales. yo os continuaré explicando desde galicia. creo que lo dejamos en la hipotética fuga del vigilante del albergue viguetano con su suegra (por mi esperando fuere joven e inteligente. por su nuero esperando hacerlo en un coche potente). de vigo nos largamos a portugal. aquí no me meto, no quiero denuncias de mi familiar por intromisión en su parte. ah, creo que no expliqué nada de vigo. el albergue semivacío de humanos y alimanyas (genial). la ciudad feíta tirando a feucha. lo mejor fue poder visitar las islas cíes, sobretodo cuando nos alejábamos de la gente que sitiaban las playas y nos perdíamos en algunos de los caminos que la recorrían (que conste que no detesto a la gente, pero se está tan bien en ausencia de ruido humano). al final nos cansamos antes de tiempo de pasear por cíes y nos volvimos a la península antes de lo previsto (y visto lo visto nos fue de conya pues por la noche llovió a botes y barrales. por vigo caminamos bastante, el coche parado es el mejor coche.
al día siguiente partimos no sin innumerables despistes camino de la sierra portuguesa. encontramos diferentes accidentes en la carretera, nos pasamos un control de peaje por carril teletac sin tener este servicio contratado, perdimos tres horas (de nuestras vacaciones,grrrrrrrrrrr) resolviendo el problema, nos equivocamos al reincorporarnos a la autopista cogiendo el sentido inverso (que bonita es oporto, su circunvalación apestada de vehículos y su estadio de fúmbol), y para rematar la faena cuando estábamos cerca el destino nos dimos cuenta que nos habíamos pasado la salida unos 50 km atrás,







SERRA DA ESTRELA, PORTUGAL

Aquí estoy de nuevo, y aunque no pueda conseguir que la cronologia del viaje coincida con las entradas, vuelvo un poco hacía atrás y os explico nuestra aventura en Portugal.


Para empezar el albergue se encontraba en Pehnas de Saúde, que pertenece al Parque Natural de La Serra Da Estrela. A él se accede por una complicada carretera de curvas por la que, por supuesto, condujo hábilmente mi hermano. (En muchas ocasiones en este viaje he agradecido su presteza al volante, ya que no sé que hubiéramos hecho si hubiera tenido que hacerlo yo!!!). Pero bueno, aquí cada uno aporta sus habilidades, él como conductor y yo como traductora, aunque este año no tengo demasiado trabajo.


El albergue tiene dos edificios y nosotros estábamos ubicados en el más nuevo, que ha sido inaugurado recientemente, y que tiene poco que envidiar a los hoteles de 3 estrellas. Es pues, altamente recomendable. En agosto, es temporada baja, ya que este lugar de Portugal esta cerca de una de sus cimas más altas y por tanto es uno de los pocos (sino el único) lugar dónde se practican deportes de invierno.

Durante los tres días de estancia en la zona hicimos dos excursiones. Una de ellas, que partía de la estación de esquí, es una de las excursiones menos interesantes que he hecho. Además de que el camino estaba muy mal marcado y costaba mucho orientarse (para cualquiera eh!, no sólo para los Valero), el paisaje carecía de belleza, ya que consistía en piedras y más piedras con algunos hierbajos. Para acabar de afearlo se encontraban bastantes restos de plásticos (supuestamente de trineos que han pasado a mejor vida) y otros restos como botellas de plástico.


Por suerte no nos quedamos con este mal sabor de boca, y la segunda excursión llamada Pozo del Infierno, nos gustó bastante. Empieza la excursión junto a una cascada que por la época del año casi no tenía caudal. Animados por el paisaje, decidimos subir una pequeña cima que coronamos sin dificultad y para acabar continuamos la ruta en medio de un bosque bastante frondoso que atravesaba la montaña.


La zona también ofrece al viajero una faceta cultural de rutas de castillos y pueblos históricos. Así que visitamos pueblos como Covilha, Manteigas, Guarda y Belmonte. Este último nos gustó mucho. Allí se encuentra un castillo bien conservado con un anfiteatro y el museo Judio, pues la zona también es una ruta de las antiguas juderías. En este pueblo nació Pedro Alvares Cabral, descubridor de Brasil.


Bien, pues para ilustrar lo que os acabo de contar, aquí tenéis algunas fotografías:















viernes, 26 de agosto de 2011

Melhor no menealo

hola de nuevo o nuevamente

os escribo estas líneas desde el albergue de salamanca muy apropiadamente llamado lazarillo de tormes. ahora mismo sentados en un sofá rojo y cómodo en un pasillo de la planta baja del albergue, junto a la habitación donde se encuentra la lavadora. por fin hemos podido lavar la ropa con decencia (en lavadora de siglo xxl ) y con secadora incluida. mientras mi hermana se dedica a la ardua y poco agradable tarea de recoger nuestra ropa seca yo aparto de mi vista el quejumbroso y casposo diario abcd (lo de la letra d es por no recibir una denuncia)

antes de que mi paciencia acabe estampando el microportátil que de mi hermana es y utilizo ahora mismo para escribir con muchísima templanza y paciencia paso a narrar los acontecimientos vacacionales que han acontecido recientemente en mi vida y en la vida de mi asistenta de cámara

creo que quedaba por explicar nuestra aventura en celta de vigo. llegamos en coche de la sierra de courel. ciudad, hum, luego malas vibraciones. una vez más echamos en falta un gps o en su defecto el clásico mapa de carreteras. como nos ha ido pasando hasta día de hoy hemos hecho ruta turística por la ciudad de turno hasta encontrar el albergue. lo acabamos encontrando siempre, de noche, cansados pero alegres de no encontrar gente en nuestro destino de descanso. nos recibe un joven vigilante amable y amante de los coches potentes . tanmateix tiene un mercedes 320 seminuevo con 150.000 km. confraternizamos mientras mi hermana hace las camas, lava, plancha, se hace la manicura y llama a sus 200 amigas para ponerlas al día de nuestras vacaciones. volviendo al tema de los hombres, el "deportista" guarda de seguridad me explica con voraz pasión que antes tuvo un bmw, que se dio un pinyo atroz por culpa del otro (la culpa siempre es del otro) que lo llevó a estar de baja un anyo, que le dio una pasta para comprarse un mercedes de 50.000 km y que le estafaron, pues a los pocos meses se dio cuenta que tenía 100.000 km más. al final la cosa queda en que tiene novia y vive con ella y con sus suegros. se lleva mejor con éstos que con aquélla. reflexión personal: yo me daría a la fuga con el mercedes y con la suegra (si es moderadamente joven e inteligente)

amigos, mi hermana siempre tan buena conmigo me trae mi ropa, seca y planchada. hemos de partir del albergue. nos vamos de salamanca después de pasar una noche loca, y de haber dado vueltas durante una hora buscando el coche perdido, pero satisfechos (sobre todo por la ropa limpia). nos dirigimos a zamora, al lago de sanabria. ya os contaré. sed buenos y respirad aire puro.

santiago y cierra espanya. un saludo a aline, mi gatita abandonada. carinyín, papi está
al llegar.













miércoles, 24 de agosto de 2011

La pluma díscola

Hola. Sólamente tengo dos minutos. Una persona como yo no necesita más para agradeceros vuestro seguimiento. Recordad: vosotros me hacéis grande, pero bueno, yo siempre he sido la ostia. Chicas guapas y con dinero llamadme, yo soy vuestra solución. Hombres envidiosos, llamadme, y a la espada o al florete solucionaremos el quid.

Seguidnos leyendo y seréis felices. Besos y abrazos

Pordzugaal zeeeeero pooooint

Hola seguidores/seguidoras envidiosos/envidiosas.


Primero de todo, agradeceros vuestra visita a nuestro modesto (pero grandioso), humilde (pero enorme), leve (pero depende), etc. etc. diario vacacional del estío 2011.


A fecha de hoy puedo explicaros que nos alojamos en el albergue (pousada en portugués) sito en territorio portugués continental. Lo de continental viéneme a huevo (no sé cómo se dirá en portugués huevo, pero deber ser interesante), pues, como explicaba, la zona donde nos hallamos es en invierno utilizada como centro de descanso para esquiadores y demás utilizadores de la montanya nevada. Efectivamente, a donde quiero llegar, nos encontramos desde hace dos días en el techo del Portugal continental. Drámaticamente esta altura es de 1.993 metros (digo lo de dramático, como varios de vosotros sabéis porque para montanyeros de alta cuna como yo esta altura, a la cuala se puede llegar en vehículo de tracción mecánica y/o animal, es para descogonarse, y cierro el largo paréntesis pues me estoy perdiendo en él). Os amenizaré un poco con la historia de nuestro vecino ibérico diciendoos que el rey de turno mandó construir una torre para llegar (y sobrepasar afegeixo yo) los 2000 metros.


Pero como soy persona ordenada, hermosa y acendada no quiero adelantarme a los acontecimientos, que en mi última entrada os dejé, a buen seguro, a todos vosotros (y vosotras). Quiero decir que os dejé en vilo (o envilecidos por mi prosa golosa y fogosa).


Más como lamentablemente mi memoria no está en consonancia con mi belleza, inteligencia y vigencia, no sé por dónde seguir con la tarea que tan ingratamente me tiene encomendada mi hermana (esto es ser su negro literario). Soy, ya lo sabéis, persona de pocas palabras, aunque ciertamente a través del texto escrito transformo mi tardía timidez y cual superhéroe del cómic americano (o nacional, pongamos por ejemplo Capitán Trueno o al entranyable afamado Carpanta). Y además, encuentrome en la sala-comedor del Youth Hostel International acompanyado por la entranyable chiquillada portuguesa, un grupo de esplai que una buena metralleta daría cuenta y obtendría el más preciado de los tesoros, llamado silencio, paz espiritual, nirvana, cuelgue porrero, duermevela, etc etc.


Me cago en mi puta vida por no poder haceros partícipes de mis aventuras dentro de un recogimiento necesario, más no por ello puedo negar mi obligación para con vosotros, querido público.


Creo recordar que nuestras últimas experiencias explicadas fueron ellas acerca de Asturias y Galicia. Voy a hacer algo sencillo. Cerraré esta sección y miraré lo escrito anteriormente. Y luego continuaré.


Nos vemos en unos renglones.

domingo, 21 de agosto de 2011

Me lo como todo, me lo gasto todo y vosotros currando: dos piedras gallegas

Hola a todos y a todas.

Vamos a ver, se me vuelve a requerir para que explique de forma firme pero educada, sintética pero antiestética, llana pero clara, y sobre todo brillante y concisa. De esta forma no he podido negarme. Vosotros, gran público amigo (algunos me odiáis y creedme que lo siento) leeréis palabras adecuadas, delirantes, desternillantes y como rima con todo esto también brillantes (me la pela, la he repetido dos veces, pero los grandes escritores hacían lo que les daba la gana con las normas).

Como tengo mala memoria explicaré de lo que me acuerde y como me venga en gana. Igual tenéis algo más interesante que hacer y abandonáis aquí toda atención (¿ver la tele? ¿sudar en el terrado? ¿ver la vida pasar?). Pero como os picará la curiosidad y lleváis una vida terrenal mundana, vanal y aprisionada continuaréis con mi verbo grácil y directo.

Empiezo

Mi hermana os habrá explicado la parte de Asturias. La obvio (es obvio, ¿no?). Aluego (sé que está mal escrito, me la pela) nos fuimos a la Serra do Courel, una zona de naturaleza irradiante (esta palabra me ha quedado bien) frontera León con Lugo. Estos gallegos tienen un mundo rural un poco dejado. Las aldeas semiabandonadas, con gente muy mayor, una lástima. Llegar a nuestra población de destino en este enclave (pero que bien escribo, coño) fue otra aventura. Con nuestro (o más bien mío, porque mi hermana ni se ha dignado a poner gasolina, que mira que es fácil) vehículo de alquiler y la información mal dada de viamichelín, nos (perdón, me) comimos (perdón, comí) una carretera la ostia de sinuosa, la ostia de estrecha y (yo, no la carretera) la ostia de cansado (nótese al autor, airado, iracundo, constrito). Pero lo importante, llegamos. Además, la regente del albergue nos invitó a paella y empanada (la avisamos de que no llevábamos comida).

En el albergue (sito en Folgoso do Courel) encontrámonos (no pongo nos encontramos para romper la monotonía y soñolencia del lector, joder, hay que explicarlo todo) con dos chicos muy majos, uno de A Coruña y otro de A León. Muy majos, uno un pelín obsesionado con el mus (aprendímoslo una noche/noite) y otro con risas eternas. Pero buena gente eso sí.

El albergue dejado estaba de la mano de Dios (si existe, pues no está comprobado racional y empíricamente. En este caso diría dejado de la mano de Núñez-Feijoo). La señora que lo gestionaba pasábase muy poco por el mismo, pues tenía otros negocios, presuntamente más dinerarios, que atender.

El primer día hicimos una caminata por unas aldeas de la zona (Vilar, Villamor y Froixán). Conversamos con gallegos (y gallegas) de avanzada edad, amables y alguno incluso de verbo fácil y eterno. Alguna pequeña ermita/iglesia encontramos también. Pasamos un día de calor del 15 (o del 20, esto va según la escala que utilices. Yo, por ejemplo, soy un tío del 99, o sea, que sólo me falta el ferrari para llegar al 100).

Como soy del natural torpe, cenutrio, algo desmemoriado (algunos de mis amigos lo han sufrido) y bastante guapo (este último adjetivo calificativo no es necesario para esta reflexión, pero siempre indica la actitud hacia la vida, cómo plantearla, cómo lucharla, cómo ligarla {la vida no, las titis, coño}, bla bla lba) dejé el coche, de color negro a la solana, cuando lo podía haber dejado a la umbría (no busquéis en el diccionario cenutrios y cenutrias, quiere decir sombra) y de esta manera al ir a recogerlo daba un calor de espanto. No sé por qué explico esta tontería, pues no tiene interés alguno.

Volvimos al albergue, nos duchamos (todavía recuerdo los pelos de otros visitantes amontonados sobre el desagüe de la ducha, las telarañas, la manzana de varios días en la papelera del baño, etc etc). Coincidía que estaba el pueblo de fiestas y fuímoslas a visitarlas y a bailarlas con la natural gallardía y buen hacer que me caracteriza. Esperaba yo encontrar moza de los andurriales para cortejarla, relajarla y finalmente ligarla. Si fuera octogenaria y dueña de pazos en toda la zona plan perfecto. Resultado: llegamos a la plaza del pueblo y encontramos el escenario vacío. Las gentes del lugar se marchaban. Eran las 23 horas. ¿Qué podíamos hacer? Nos fuimos a dormir (desde que vi Grease que no levanto cabeza).

O diinha siguiente nos fuimos a la devesa de Rogueiros: ESPECTACULAR. Es un bosque denso plagado de diferentes árboles y arbustos (castaños, pinos, robles, tejos, hayas, acevos y etcétera). No me extenderé, pues seguro hay página de internet para consultar. Si algún día váis por la zona tenéis que ir, es un sitio único. Lástima que no estaba bien señalizado. Aquí todo este tema de señalizaciones está dejado. Con todo, pudimos hacer la excursión pretendida. Yo quería llegar a una laguna glaciar (Lucenza) que al final resultó más eixuta que, que, que (no me sale frase comparativa, ponedlo vosotros mismos y luego hacemos un concurso de la frase más ocurrente). Total, tampoco divisé una cima (LA CIMA) de la región: Formigueiros. Eso sí, nos topamos con una familia en todoterreno que habían llegado hasta donde nosotros con el vehículo a tracción animal (animal por la bestia que lo conducía, aunque bestia debe ser la autoridad que deja transitar por pistas con estos cacharros.
Volvimos lo andado y llegamos al coche sanos y quemados (nosotros y el coche, que lógicamente estaba a la solana). Acabo de comunicarle a mi hermana mi cansancio (estamos en un locutorio de Vigo, venimos de no hacer nada todo el saaaaaanto día y son casi las 21h. Nos vamos a duchar, de tapas gallegas, a romper la noche y mañana a seguir haciendo el perro)

Gracias adelantadas por vuestros aplausos y seguid levantando el país, que yo soy funcionario, vago y diáfano (lo último lo pongo por estética gramatical)

Visca Galicia libre!!!