Aquí estoy de nuevo, y aunque no pueda conseguir que la cronologia del viaje coincida con las entradas, vuelvo un poco hacía atrás y os explico nuestra aventura en Portugal.
Para empezar el albergue se encontraba en Pehnas de Saúde, que pertenece al Parque Natural de La Serra Da Estrela. A él se accede por una complicada carretera de curvas por la que, por supuesto, condujo hábilmente mi hermano. (En muchas ocasiones en este viaje he agradecido su presteza al volante, ya que no sé que hubiéramos hecho si hubiera tenido que hacerlo yo!!!). Pero bueno, aquí cada uno aporta sus habilidades, él como conductor y yo como traductora, aunque este año no tengo demasiado trabajo.
El albergue tiene dos edificios y nosotros estábamos ubicados en el más nuevo, que ha sido inaugurado recientemente, y que tiene poco que envidiar a los hoteles de 3 estrellas. Es pues, altamente recomendable. En agosto, es temporada baja, ya que este lugar de Portugal esta cerca de una de sus cimas más altas y por tanto es uno de los pocos (sino el único) lugar dónde se practican deportes de invierno.
Durante los tres días de estancia en la zona hicimos dos excursiones. Una de ellas, que partía de la estación de esquí, es una de las excursiones menos interesantes que he hecho. Además de que el camino estaba muy mal marcado y costaba mucho orientarse (para cualquiera eh!, no sólo para los Valero), el paisaje carecía de belleza, ya que consistía en piedras y más piedras con algunos hierbajos. Para acabar de afearlo se encontraban bastantes restos de plásticos (supuestamente de trineos que han pasado a mejor vida) y otros restos como botellas de plástico.
Por suerte no nos quedamos con este mal sabor de boca, y la segunda excursión llamada Pozo del Infierno, nos gustó bastante. Empieza la excursión junto a una cascada que por la época del año casi no tenía caudal. Animados por el paisaje, decidimos subir una pequeña cima que coronamos sin dificultad y para acabar continuamos la ruta en medio de un bosque bastante frondoso que atravesaba la montaña.
La zona también ofrece al viajero una faceta cultural de rutas de castillos y pueblos históricos. Así que visitamos pueblos como Covilha, Manteigas, Guarda y Belmonte. Este último nos gustó mucho. Allí se encuentra un castillo bien conservado con un anfiteatro y el museo Judio, pues la zona también es una ruta de las antiguas juderías. En este pueblo nació Pedro Alvares Cabral, descubridor de Brasil.
Bien, pues para ilustrar lo que os acabo de contar, aquí tenéis algunas fotografías:
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