El lunes llegamos a Mieres, después de perdernos sólo un poquito (los hermanos Valero no destancamos precisamente por nuestro sentido de la orientación). Nos alojamos en un albergue donde sorprende la amabilidad y profesionalidad de las personas que nos acogieron. Seguimos sus sabios consejos y pudimos continuar degustando la sidra y las especialidades culinarias típicas de la zona y además hacer un par de excursiones interesantes.
Al día siguiente por la mañana fuimos a un pueblecito que se llama Proaza y allí fue interesante visitar la Casa del Oso, un pequeño centro informativo sobre la presencia de los osos en la península. Por desgracia apenas queda un centenar localizados en Asturias y Cantabria, cuando en el pasado los osos poblaban toda la península. En fin, una de las tantas "proezas" realizadas por el hombre.
Muy cerca de allí, pudimos observar a dos osas que se han criado en cautividad desde que hace unos 22 años, cuando un cazador furtivo mató a su madre y las cazó. Desde entonces han intentado que se reproduzcan, y de hecho hace meses que han llevado a todo un Sr. Oso para que se reproduzcan, pero las osas no parecen demasiado interesadas en él. C'est la vie!
Desde ese punto, caminamos 4.5 Km. hasta Pedrovella, por unos parajes preciosos que nos llevaron hasta Casa Generosa, que como su nombre indica y podéis imaginar nos sirvió la mejor Fabada y Pote Asturiano de la faz de la tierra (en serio, estaba buenísimo). Todo ello acompañado de sidra y de unos segundos platos también típos del lugar: Ternera y Cabrito. Ahhh!!! Y un postre ligerito: Arroz con leche.El resultado: dos hermanos con sendos estómagos a reventar (porque los dueños del restaurante no conocían los términos: poco, ración pequeña o cualquier sinómimo). No tuvimos más remedio que hacer una siestecita en el jardín de iglesia del pueblo, junto a la entrada del cementerio. Fue una siesta celestial!
De alguna manera había que quemar todas las calorías ingeridas. Así que al día siguiente alquilamos unas bicicletas y recorrimos LA SENDA DEL OSO. Tengo que decir que es una de las excursiones más bonitas que he hecho nunca. Fueron 40 km. por una zona preciosa y no estaba demasiado transitada por turistas. Entre los atractivos de la ruta, un par de túneles, uno de ellos de longitud considerable y por el que pedaleas en la completa oscuridad. La sensación es increible, como la sensación de cuando montas a una atracción. La ida se pasó sin novedades, pero en la vuelta me comí la pared derecha y como recuerdo de la experiencia tengo un morado un la pierna. Qué aventura!
Al día siguiente por la mañana fuimos a un pueblecito que se llama Proaza y allí fue interesante visitar la Casa del Oso, un pequeño centro informativo sobre la presencia de los osos en la península. Por desgracia apenas queda un centenar localizados en Asturias y Cantabria, cuando en el pasado los osos poblaban toda la península. En fin, una de las tantas "proezas" realizadas por el hombre.
Muy cerca de allí, pudimos observar a dos osas que se han criado en cautividad desde que hace unos 22 años, cuando un cazador furtivo mató a su madre y las cazó. Desde entonces han intentado que se reproduzcan, y de hecho hace meses que han llevado a todo un Sr. Oso para que se reproduzcan, pero las osas no parecen demasiado interesadas en él. C'est la vie!
Desde ese punto, caminamos 4.5 Km. hasta Pedrovella, por unos parajes preciosos que nos llevaron hasta Casa Generosa, que como su nombre indica y podéis imaginar nos sirvió la mejor Fabada y Pote Asturiano de la faz de la tierra (en serio, estaba buenísimo). Todo ello acompañado de sidra y de unos segundos platos también típos del lugar: Ternera y Cabrito. Ahhh!!! Y un postre ligerito: Arroz con leche.El resultado: dos hermanos con sendos estómagos a reventar (porque los dueños del restaurante no conocían los términos: poco, ración pequeña o cualquier sinómimo). No tuvimos más remedio que hacer una siestecita en el jardín de iglesia del pueblo, junto a la entrada del cementerio. Fue una siesta celestial!
De alguna manera había que quemar todas las calorías ingeridas. Así que al día siguiente alquilamos unas bicicletas y recorrimos LA SENDA DEL OSO. Tengo que decir que es una de las excursiones más bonitas que he hecho nunca. Fueron 40 km. por una zona preciosa y no estaba demasiado transitada por turistas. Entre los atractivos de la ruta, un par de túneles, uno de ellos de longitud considerable y por el que pedaleas en la completa oscuridad. La sensación es increible, como la sensación de cuando montas a una atracción. La ida se pasó sin novedades, pero en la vuelta me comí la pared derecha y como recuerdo de la experiencia tengo un morado un la pierna. Qué aventura!
jajajajaj! Me troncho con la foto!!!! Queremos ver a la Contxy babeando por una empanada!!!
ResponderEliminar