domingo, 28 de agosto de 2011

la vida en el infierno vacacional

holita a toditos y toditas

mientras mi senyora hermana escribe su crónica, yo, su hermano viperino escribe la suya, o sea, su verdad. ahora estamos alojados en el punto de partida de nuestras vacaciones, en mieres, asturias. es un lugar acogedor y recomendable. hecha ya la pertinente publicidad me pondré manos a la obra para detallaros a donde dejé las explicaciones de nuestras desventuras lo que hubo acontecido (en las desventuras, o aventuras según se mire, o se observe).
la conxi y yo nos hemos repartido la faena de explicaros nuestras fechorías estivales. yo os continuaré explicando desde galicia. creo que lo dejamos en la hipotética fuga del vigilante del albergue viguetano con su suegra (por mi esperando fuere joven e inteligente. por su nuero esperando hacerlo en un coche potente). de vigo nos largamos a portugal. aquí no me meto, no quiero denuncias de mi familiar por intromisión en su parte. ah, creo que no expliqué nada de vigo. el albergue semivacío de humanos y alimanyas (genial). la ciudad feíta tirando a feucha. lo mejor fue poder visitar las islas cíes, sobretodo cuando nos alejábamos de la gente que sitiaban las playas y nos perdíamos en algunos de los caminos que la recorrían (que conste que no detesto a la gente, pero se está tan bien en ausencia de ruido humano). al final nos cansamos antes de tiempo de pasear por cíes y nos volvimos a la península antes de lo previsto (y visto lo visto nos fue de conya pues por la noche llovió a botes y barrales. por vigo caminamos bastante, el coche parado es el mejor coche.
al día siguiente partimos no sin innumerables despistes camino de la sierra portuguesa. encontramos diferentes accidentes en la carretera, nos pasamos un control de peaje por carril teletac sin tener este servicio contratado, perdimos tres horas (de nuestras vacaciones,grrrrrrrrrrr) resolviendo el problema, nos equivocamos al reincorporarnos a la autopista cogiendo el sentido inverso (que bonita es oporto, su circunvalación apestada de vehículos y su estadio de fúmbol), y para rematar la faena cuando estábamos cerca el destino nos dimos cuenta que nos habíamos pasado la salida unos 50 km atrás,







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